Día Nacional de la Protección Civil

19 de septiembre de 2022

El 19 de septiembre se conmemora el Día Nacional de la Protección Civil, porque ese día de 1985 marcó el comienzo de una nueva etapa de solidaridad en el país, cuando un grupo de ciudadanos voluntarios trabajaron coordinadamente en acciones de búsqueda y rescate de víctimas, invitó el jefe del Servicio Sismológico Nacional, Arturo Iglesias Mendoza, durante una entrevista a distancia.

El Día Internacional de Protección Civil tiene como finalidad reconocer la importancia que tienen las organizaciones y dependencias en todo el planeta, dedicadas a trabajar en bien de la población para prevenir y reducir desastres.

La Constitución de la Organización Internacional de Protección Civil surgió en Mónaco el 17 de octubre de 1996 y fue puesta en vigor el 1 de marzo de 1972. Su sede está en Suiza.

Lo más importante para recordar en este día es que todos debemos estar preparados porque la autoprotección es la mejor defensa ante cualquier evento.

Historias del sismo del 19 de septiembre de 1985

El terremoto inició a las 07:17:47 horas​ y alcanzó una magnitud de 8.1 grados, escala Richter.​ El epicentro se localizó en el océano Pacífico, cerca de la desembocadura del río Balsas, en la costa del estado de Michoacán, y el hipocentro, a 15 kilómetros de profundidad bajo de la corteza terrestre. Las zonas de afectación del sismo fueron centro, sur y occidente de México, en particular a la Ciudad de México. Hasta el momento ha sido el más significativo y dañino en la historia contemporánea del país.

El doctor Francisco Javier Bucio se encontraba en el edificio de médicos residentes del Hospital General de la ciudad de México cuando el terremoto comenzó a sentirse. «Como tantas veces, empezó a temblar, empezó a moverse todo, nos quedamos así, esperando a que se fuera, pero no se fue, no se fue, de repente hizo un movimiento extrañísimo, se torció el edifico y de ahí, se apagó todo, un ruido impresionante, a oscuras obviamente”. El doctor quedó atrapado con cuatro pisos colapsados abajo, y cuatro más arriba; y fue ahí donde tuvo que esperar 93 horas atrapado entre los escombros, sin agua, sin comida y con el brazo totalmente atrapado; pero luchando por su vida y con el temor de perder el brazo y de que su sueño de ser cirujano plástico se acabara. Los rescatistas y su familia lograron sacarlo de los escombros, pero perdió parte de la mano derecha; sin embargo, un cirujano plástico estadounidense le ofreció su ayuda y logró implantarle dos dedos de los pies en la mano. Hoy en día, el Dr. Francisco Javier Bucio es un excelente cirujano plástico que desarrolla su práctica médica en la ciudad de Tijuana.

Durante ese terremoto, muchos fueron los inmuebles que resultaron colapsados, entre ellos el edificio Nuevo León en Tlatelolco; y precisamente ahí, quedaron atrapadas muchas personas, de las cuales solo unos pocos fueron rescatados, como Óscar Flores Lomelí y su esposa, Rebeca Orozco. En una entrevista para la producción especial de NatGeo México 85 Relatos del Terremoto, Óscar relató que vivía en el departamento 114 del sexto piso y que logró sobrevivir gracias a la columna que le hizo perder el brazo izquierdo, pues fue ésta la que sostuvo los escombros y los salvó de morir aplastados en el edificio que prácticamente quedó en ruinas. “Cuando Rebeca despertó me preguntó si estábamos vivos o en el infierno. Yo le dije que estábamos vivos y en el infierno. No sólo se derrumbó el edificio, también nuestras vidas”, recordó. Ellos fueron rescatados cinco días después del terremoto, cuando los rescatistas solicitaron la fumigación para evitar la propagación de las enfermedades por los muertos, y los vecinos solicitaron el uso de perros de búsqueda para asegurarse de que no había ningún sobreviviente.

Francisco Ramos Zárate alumno que ese día quedó sepultado en los escombros del Conalep, y uno de los 18 sobrevivientes de los cientos que se encontraban ahí. “Sentí un fuerte golpe sobre la cabeza cuando me levanté para dar un tema sobre matemáticas; después, todo era oscuro y escuchaba lamentos. Cuando recuperé el sentido no escuché más ruido ni nada, sentí que algo me aprisionaba… Tomé el mando y comencé a pasar lista de mis compañeros, el primero que me contestó fue el profesor, después María Antonieta, luego Elianey, luego más al fondo Abel, que fue el que tardó más tiempo atrapado. Cuando me sacaron de entre los escombros habían transcurrido 36 largas horas…” Tras lo ocurrido, Francisco se unió al grupo de rescate “Topos BR-19”, vive en Estados Unidos y se dedica al negocio de la comida, además, pertenece a un grupo de radio aficionados para apoyar con la comunicación si es que hay alguna emergencia en México u otro país.

Otra de las terribles y milagrosas historias es la de Jesús Francisco Flores Medina, quien este 19 de septiembre cumple 30 años. Algunos lo conocen como El Niño Terremoto, pues precisamente ese día nació gracias a que su abuela lo sacó del vientre del cadáver de su madre. “Mi abuela salió a las 7 de la mañana a la leche, cuando regresó vio derrumbado el edificio en el que vivía, en la Plaza de San Camilito, en Garibaldi… Ahí fallecieron 24 familiares, 12 eran mariachis: Los hermanos medina. Mi abuela, desesperada, no quiso dejar que la retiraran del lugar hasta ver el cuerpo de su hija, de 17 años, y de sus demás familiares. Después de un tiempo vio a mi madre, que aún entre los escombros tenía los brazos y manos cubriéndose el vientre, dentro del que yo me movía. Mi abuela me contó que, sin titubear, con una navaja de rasurar cortó su vientre y me sacó. Así nací, en esas circunstancias…” Hoy en día, Francisco se dedica a la política y ha sido diputado suplente.

María Hernández fue otra de las sobrevivientes de la tragedia. Recuerda que eran las 7 de la mañana cuando llegó a su jornada laboral en la Colonia Obrera y poco a poco el sonido y el movimiento de las máquinas de coser se interrumpió con un fuerte movimiento que hizo que los hilos y las telas se cayeran. “Era un edificio muy viejo, no pudimos salir corriendo porque la puerta principal se trabó. Nos asomamos por las ventanas y gritábamos por ayuda, pero los dueños estaban muy ocupados en otra fábrica, revisando que nadie se robara nada… Gracias a que unos muchachos rompieron la puerta con martillos es que pudimos salir. Los patrones no nos dejaban irnos, querían que no nos fuéramos porque estaban esperando a que llegara la luz. Era impactante cómo hablan quedado esos edificios, muchas compañeras murieron. A los patrones les interesaba sacar la mercancía y las máquinas antes que rescatar a las costureras…”

Historias como estas hay muchas, pero también historias que nunca se contaron y nunca se contarán porque quienes las vivieron, no lograron salir de los escombros que los atraparon.

¡No dejes pasar el tiempo, infórmate sobre cómo actuar en caso de sismo!

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